domingo, 17 de octubre de 2010

ÑACANINA




Debajo de la mesa el niño lloraba, la bruma del sueño pesaba, el llanto estaba lejos, no,
no podía ser su hijo, luchó contra la pesadez y el calor que embotaba, la mano pesaba, tanteó la cuna, arrastró la mano por entre los barrotes intentando alcanzar el cuerpito para tranquilizarlo.
_Bueno, ya, Yaa...- La mano se cerró fuertemente entre las ropitas.
Saltó de la cama emitiendo un grito.
¡No está en la cuna!
Su esposo fue en busca de la linterna, la luz recorrió el dormitorio, las puertas abiertas por el calor, la madre corría descalza, el padre por detrás alumbrando, ella resbaló en algo viscoso sobre el piso, cayó, al caer lo vio, lloraba sentado bajo la mesa del comedor, demasiado chiquito para explicar como llegó hasta ese lugar en medio de la noche, Benjamin se calmó rápidamente en brazos de la madre, los padres se desvelaron.
Apenas aclaró un murmullo de gente se acercó a la casa, vecinos cercanos y distantes comentaron del lucerío que se vio en la noche, alguien habló de figuras con túnicas blancas.
El indio Damián se acercó lentamente apoyado en un palo a modo de bastón, estiró la mano para tocar al pequeño, la madre dio un paso atrás._ No le haré daño_ dijo el indio_ Ñacanina, ñacanina, él es elegido._
Una vieja a lo lejos se persignó.
_ ¿Que quiere decir? Increpó el padre.
Yo era muy chico cuando mi bisabuelo me llevó a visitar a su mamá, la tatarabuela estaba postrada en el catre, ahí conocí a mi prima Alida, era una joven de trenzas larga, yo estaba preocupado por la enorme víbora arrollada en un rincón del rancho, la tatarabuela se dio cuenta, me tomó la mano , nunca voy a olvidar ese tacto helado, con la otra mano señaló la serpiente y dijo,”ñacanina, no tengas miedo, está tan vieja como yo, moriremos juntas”. A mi prima nunca más la vi, mis trabajos en los obrajes y cosechas me llevaron por lejanos caminos, supe que se convirtió en una machi sabia como nuestras abuelas, quizás murió, era mayor que yo.
Hoy mismo acepto el traslado del ferrocarril y nos vamos. Dijo el padre de Benjamin.
Donde vayan lo encontraran y volverá .Contestó Damian
El tren negro y gris y el largo trazo de humo marcando el recorrido como un rastro, desapareció en la distancia llevando a los jóvenes esposos y a su hijito a otro lugar, a otro pueblo, otra provincia. Algo no dicho flotaba en el aire.

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Benjamin se convirtió en un joven de piel trigueña, sus ojos verdosos al sol se oscurecían, tuvo hermanos y hermanas, estudió y partió hacia el sur, el mar lo atrajo, se convirtió en militar, alto, fuerte, vivió la tristeza de la guerra de Malvinas, salvó vidas y se hundió en el dolor.
Cuando el padre murió los hermanos se unieron en Santa Fe, hubo que hacer trámites y acompañar a la madre revisando papeles, de una carpeta surgió la escritura de una casa en el Chaco, impuestos pagos, todo en orden, la madre dijo no saber nada, la insistencia de los hijos la hizo confirmar que no pudieron vender esa propiedad y contó.
Los hijos entusiasmados partieron rumbo al Chaco. La casa del Chaco, como la denominarían siempre, ubicada a la orilla de la ciudad, aún estaba en pie con dos habitaciones de gran dimensiones, en el centro el comedor, larga galería, al final la cocina, más allá el baño y galpón .Los yuyos trepaban por todos lados, los hermanos buscaron herramientas y comenzaron a desmalezar, la gente del lugar se acercó, curiosos, el machete rozó algo duro.
Pará, pará. Dijo Esteban a ver, que pasa aquí.-
Una estatua de madera tallada del tamaño de una persona, fue apareciendo a medida que quitaban los yuyos.
_ ¡Stella Maris protectora de marinos! Dijo Benjamin arrodillándose.
Comentarios y preguntas sin respuestas llegaron de distintos lugares.
_ ¿Como llegó a éste lugar?
_ ¿Virgen del mar? Tan lejos...
Al día siguiente, temprano llegó un carro con varios hombres Tobas, una mujer descendió, dijo llamarse Alida, pidió ver a la Virgen y al dueño de casa, los hermanos la rodearon, ella les explicó que traía un mensaje de su abuela.
La Stella Maris debe estar allá, señaló con el brazo, con los Tobas le haremos un lugar para que bendiga a nuestra gente y la tierra que están muy débiles.
Los hermanos se consultaron asombrados, era algo delicado, sagrado, la gente del lugar insistían en hacer un templo allí mismo. Benjamin decidió que la Virgen debía estar con los Tobas, se apresuraron a subir la estatua al carro, debían llegar antes que oscurezca acompañaron en camioneta hasta donde permitió el camino, luego siguieron en el carro, al llegar al caserío colocaron la Virgen en una pieza que ya estaba preparada. Alida pidió a Benjamin que la acompañe.
La machi estaba postrada en la cama, tan vieja que apenas se veía su rostro arrugado entre las almohadas, apoyada en el alto espaldar de bronce de la cama, una anciana Toba inclinó la cabeza a modo de saludo, del otro lado de la cama una hermosa mujer de interesante escote, lo miró con sus profundos ojos oscuros.,
Soy Alida Canina. Dijo.
Benjamin no pudo contestar, sintió algo a sus pies, inconcientemente saltó hacia atrás, las mujeres rieron, una serpiente de 2,50mts. De largo, se estiró oronda a su lado.
_No te asustes, se está yendo con mi bisabuela, te espero mañana en ésta dirección _. Dijo entregándole una tarjeta.
Salió turbado al patio, Esteban le llamó con apuro.
Vamos antes que sea noche.
Al caminar hacia el carro donde los esperaban dos jóvenes Tobas para llevarlos al límite del camino, donde se encontraba la camioneta, divisaron un gran tanque, llevados por la curiosidad se acercaron, descubriendo dentro un gran números de víboras con anillos negros y vientres amarillo pálido. Dejaron la reservación Toba con una extraña sensación inexplicable.
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Benjamin encontró a Alida Canina en su despacho de abogada. El amor surgió como esperado.
Al otro día cuando llegó al hotel donde se alojaba con sus hermanos y hermanas, las burlas de éstos se acallaron por el llamado de un vecino de la casa del Chaco, algo había sucedido.
La gente del lugar les comentó que vieron luces toda la noche, unos decían del cielo, otros que hubo una reunión extraña, alguien dijo que buscaban un tesoro escondido en ese sitio, la única realidad visible, el terreno lleno de pozos, como si hubiesen estado excavando, los vecinos asustados pedían a gritos que tapialen el terreno.
Les llevó cinco días levantar el tapial.
Debían regresar a sus lugares de trabajo, durante se tiempo Benjamin pasó las noches en casa de Alida Canina, le pidió que viajara con él, con una sonrisa ella le dijo que se comunicarían.
Se comunicaron siempre, pero, por una razón u otra, pasaron cuatros años hasta que Benjamin y los hermanos regresaron al Chaco.
Benjamin corrió a ver a Alida Canina, no estaba sola, una hermosa niña de ojos verdosos la acompañaba
Es tu hija.- le dijo su nombre es Alida Canina, es tradición en mi familia.
Benjamin aún no salía de su asombro y la nena ya estaba en sus brazos llamándolo papá.
Siempre le hablé de vos, te esperaba con ansias.
Pero,..Porqué no me dijiste... titubeó Benjamin.-
_Tenés una vida y sé que estás ocupado, estamos demasiado lejos, cada uno tiene una misión, eso no nos impide amarnos y que vengas a vernos, sin obligaciones....
La nena interrumpió la conversación con palabras incomprensibles, llevó al papá tirando de su manito, subieron a la terraza, bajo un toldo celeste había algo que hizo palidecer a Benjamin, dentro de una gran pecera donde el sol daba reflejos tornasolados dos víboras ñacanina, separadas por un divisorio de vidrio turbio, la de mayor tamaño lucía una estría negra desde el ojo hasta la nuca. Imprudente la chiquita insistía en acercarse, el hombre paralizado miraba a la nena y a las serpientes, tragando saliva, arrastrando los pies, dio la vuelta, la sonrisa de Alida lo recibió, se sintió extrañamente tranquilo.
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Benjamin aturdido por la noticia no encontraba palabras adecuadas para contar de su paternidad.
Al llegar a la casa del Chaco, solo verlos y los vecinos se acercaron con quejas, en tiempo de calor desaparecían pollitos, cerditos, y otros, hablaban todos a la vez. Repitiendo ñacanina, ñacanina, está lleno de yuyos, las víboras deben estar allí, y se comen nuestros bichos.”_
Decidieron desmalezar el terreno y limpiar la casa, les llevó días, no encontraron ni una serpiente, tranquilizaron a los vecinos y Benjamin aprovechó a contar que era papá, entre risas, bromas y emociones los tíos y tías conocieron a la pequeña Alida con felicidad.
Casa y terreno limpios procedieron a cerrar todo, las grandes habitaciones con antiguas puertas pesadas de dos hojas fueron cerradas, en el preciso instante que el candado cerró se escuchó desde adentro intensos y extraños ruidos, se miraron impresionados, asustados.
Las víboras están ahí, pero... está limpio, vacío
Gritaron, corrieron, subieron a la camioneta, nada se veía, la casa permanecía erguida, limpia, solo extraños chillidos.
Esto es demasiado, dijeron las mujeres, llorando, histéricas pedían a gritos que prendan fuego a la casa.
No hay manera de venderla claro quien va a comprar un misterio
En el hotel, calmados, decidieron que la casa quedaría para Benjamin, les pagaría a los hermanos y a su mamá la parte correspondiente, todos estuvieron de acuerdo, además sólo él tenía motivos para volver al Chaco. La casa y sus dos Alidas.
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Debían regresar, los hermanos a Santa Fe, Benjamin a la base militar, intentó una vez más que Alida Canina aceptara viajar juntos al sur formando una familia...
_Mi padre sacrificó su vida para que me reciba de abogada, decía que alguien debía defender los derechos del Toba y que mejor que una de los suyos, comprendiendo sus temores, opresiones y abusos, es mi orgullosa decisión, no puedo dejar en vano todo su esfuerzo y el mío y el honor a nuestros ancestros. También estoy orgullosa por vos y tu hija también lo estará, eres custodio de las costas patagónicas, puedes estar con nosotras cuánto quieras, algún día te jubilarás. Te esperaremos, aquí en nuestras tierras, mi gente me necesita.
Alida Canina hizo una pausa y continúo.
También necesitan a la pequeña Alida, somos como el germen posible de sus existencias, en sus supersticiones y tradición, nuestra hija será médica, ayudará con la ciencia la eficacia de nuestras curanderas. No será fácil para ninguno de los tres, de alguna manera estaremos juntos, venimos de una larga descendencia de machis.
Benjamin ya no tuvo palabras, la decisión estaba tomada. Alida marcó su vida y se metió con fuerza en su espíritu. Se despejó la garganta sintiendo emoción y asombro sobre aquello que no llegaba a comprender como un sinsentido de la vida y la muerte, se atrevió a preguntar por las serpientes.
_La tierra guarda misterios dentro de la realidad.
_ Explicó Alida Canina y continuo diciendo. Desde el legendario tiempo en que los nuestros eran dueños de la tierra, los dioses del cielo bajaban en busca de las diosas de la profundidad de la tierra, si lo consiguen, las llevan con ellos al espacio, así, la tierra desaparecería. Las ñacaninas protegen el portal hacia el interior de la tierra. Son las guardianas del futuro.
Su voz, sus gestos, tenían el vigor persuasivo del amor, sabía que él estaría con ellas.-

CRISTINA MIX

3 comentarios:

hector carnero dijo...

Hola Crist:
Me gustó el relato, y por lo visto no parás.Felicitaciones!
Hasta pronto
Hector

Leo Kutú dijo...

Querida Cristina:
Muy entretenido relato.
¡Felicitaciones!.
Un beso y,...
Un afectuoso sapukay.-
http://lospasosdelpescador.blogspot.com/

Eliana Acosta dijo...

Muy linda historia , visualise cada parte del relato . felicitaciones...!!!